PARADOR DE ZAFRA: RUTAS Y CULTURAS | Recreatuviaje.com

Para quien piense que lo más interesante de nuestra geografía se reduce a determinadas zonas más o menos populares, le animamos a descubrir una tierra poco transitada hoy, pero clave en las rutas históricas de nuestra península ibérica. Ponemos el foco en Zafra para explorar el sur de Extremadura. Y como base de operaciones, la mejor que podríamos elegir: el Parador de Turismo Castillo-Palacio Duques de Feria.

Texto y fotografías: Manuel Moraga

El occidente español ha estado históricamente vertebrado de norte a sur en torno a la famosa Vía de la Plata, que ha servido no solo para el tránsito de materias primas y ganado, sino también como ruta religiosa (camino de Santiago) y, en definitiva, como trasiego cultural, pues en último término, toda actividad a la que daba soporte era llevada a cabo por gentes con una herencia cultural, unas costumbres y unos modos de entender y expresar la vida concretas. En el sur de Extremadura, a esta Vía de la Plata hay que añadir las convivencias y/o disputas –dependiendo de cada momento- políticas y militares entre el Al-Ándalus musulmán –ya en el momento de las taifas-y las órdenes religioso-militares cristianas. El poso de todo este trasiego económico, político y cultural constituye el sustrato de lo que hoy es Zafra.

Raíces musulmanas

La antigua Sjara surge de las necesidades defensivas entre las antiguas taifas de Sevilla y Badajoz, allá por el siglo XI. Fruto de esta situación geopolítica fue la construcción de la primitiva alcazaba desde la cual se dominaba la gran planicie de lo que hoy es Zafra y su contorno. Finalmente, fueron los reinos cristianos del norte los que se hicieron con el control. El primer aviso en forma de conquista lo trajo el Rey Alfonso IX de León, y aunque la antigua Zafra volvió pronto a manos musulmanas, cayó definitivamente para la cristiandad con Fernando III, que fue quien -además de ganar la plaza- dio a la zona un impulso repoblador a mediados del siglo XIII.

No obstante, aún tuvieron que pasar alrededor de dos siglos más de trasiegos políticos entre los propios cristianos para que el desarrollo de la villa de Zafra quedara definitivamente encauzado gracias al establecimiento permanente de la familia gallega de los Suárez de Figueroa, que fueron primero Señores, después Condes y finalmente, Duques de Feria. Fue precisamente el Caballero Lorenzo Suárez de Figueroa –conocido como El Magnífico- quien inauguró la fortaleza donde hoy nos encontramos y que no es otra que el Parador de Zafra: era el año 1443.

Testigo y protagonista de cada tiempo

Además de Alcazaba árabe, castillo cristiano y palacio noble, este espacio fue también escuela y hasta hospital. Los ricos artesonados, por ejemplo, delatan su pasado esplendoroso. El edificio se inauguró como Parador de Turismo en 1968, y desde entonces ha estado acogiendo viajeros casi de forma permanente, ya que en 1991 se cerró por una remodelación importante para volver a abrirse un año más tarde. De esta forma, el Parador se ha convertido en la mejor manera de conocer el sur de Extremadura: no solo es notario del devenir de esta villa sino que además se esfuerza por expresar los matices de esta tierra gracias, sobre todo, a su gastronomía.

Abordar la exploración de Zafra y su entorno desde este edificio histórico es partir ya con una ventaja: la que da vivir la historia desde dentro. El Castillo-Palacio que hoy es el Parador de Zafra ha ido reteniendo en sus elementos arquitectónicos y decorativos las huellas del tiempo que lo ha ido atravesando desde su construcción hasta nuestros días. Además de soldados romanos, almorávides o almohades, por estas tierras han desfilado caballeros de la Orden del Temple, comerciantes, pastores al cargo de miles de cabezas de ganado, peregrinos de la ruta jacobea, viajeros de toda índole hacia el norte, hacia el sur, al este o al oeste. De todos quedan vestigios: “la frontera entre musulmanes y cristianos –comenta José Martínez Varela, subdirector del Parador de Zafra- estaba justo en la cercana sierra del Castellar, y de hecho hubo en Zafra mucha convivencia entre musulmanes y cristianos, lo cual quedó reflejado en la arquitectura”. El comercio dio vida a esta villa, su feria de ganado ha sido y es una de las más importantes de la península ibérica y la Vía de la Plata sigue siendo útil a viajeros que gustan de recorrer rutas históricas, como el propio Camino de Santiago…

El privilegio del Parador

José Martínez Varela nos ilustra desde la privilegiada terraza de la habitación 314 que tiene vistas a esa Sierra del Castelar: “allá en aquel monte se divisa otra fortaleza, también de la familia Suárez Figueroa: tenían que tener contacto visual entre los castillos para formar un sistema eficaz de defensa”. Desde luego, las 314 es una habitación única. Se conoce también con el nombre de Sala Dorada por su decoración y, sobre todo, por su cabecero isabelino y por su artesonado. Esta habitación –hemos de decirlo- forma parte de interesantes promociones: una habitación espectacular con servicios especiales, menú exclusivo, trato mucho más personalizado… paquetes que ofrece Paradores de elevado poder adquisitivo. Tiene –como decíamos- una gran terraza de uso exclusivo desde la que, además de la Sierra del Castelar, se aprecia parte del casco viejo de Zafra: la plaza de María Corazón, la iglesia de la Candelaria, etc. En esta habitación –con esa magnífica terraza privada, se puede comer, cenar, desayunar… en definitiva, gozar de un trato y una estancia exclusivos.

No debemos olvidar la llamada “Habitación de la torre”, que se encuentra –huelga decirlo- en una de estas estructuras que formaron parte del sistema defensivo del castillo. Esta habitación –cuyo cuerpo principal, es decir, el dormitorio, es lógicamente cilíndrica- cuenta también con un jacuzzi, y conserva una curiosa ventana en el muro. Tanto la Sala Dorada como la de la Torre son las habitaciones más demandadas por las parejas recién casadas que pasan en este Parador su noche de bodas.

En total, el Parador cuenta con 51 habitaciones, la mayoría de dos camas, y hay tres habitaciones suite con terraza. Llama la atención también el espléndido patio, que de diario es comedor, pero también se utiliza para bodas, banquetes. Hay otro comedor principal a cubierto, con una decoración remodelada hace cinco años, y un comedor privado, el Comedor del Conde en el que el protagonista absoluto es el rico artesonado. Hasta tal punto es así que la mesa no tiene mantel alguno, sino un espejo cuya función es precisamente reflejar ese artesonado. De esa forma, la imagen del artesonado en el espejo hace de lujoso mantel virtual. Todo un ingenio.

El Parador de Zafra reúne las características que permiten celebrar no solo el banquete de boda, sino también la propia ceremonia, ya que dispone de una antigua capilla donde se celebran bodas civiles. Y no solo bodas: este espacio de la capilla alberga también convenciones, reuniones de empresa u otras pequeñas celebraciones. Esta capilla concentra además un buen número de elementos artísticos, pues en ella se han colocado numerosos cuadros que estaban desperdigados por el resto del castillo-palacio. El trabajo de restauración y de mantenimiento del patrimonio artístico ha sido y es encomiable. Y por rematar el repaso patrimonial, destacar que una de las ventanas de la entrada principal es d tipo mozárabe.

Otro elemento muy destacable es la piscina, que en verano es fundamental. Es exclusiva para clientes alojados en el hotel y además permanece abierta desde junio a octubre.

Sobran las razones

Muchos clientes vienen de Madrid y de Sevilla, aprovechando los puentes. No predomina con rotundidad un perfil de cliente, pero suelen estar entre los 30 a 50 años. “Antes –afirma el subdirector del Parador- había hasta un 70 por ciento de turismo nacional; hoy, sin embargo, el 60% son clientes extranjeros, sobre todo alemanes, ingleses y algo de franceses”.

Las mejores épocas para visitar Zafra y sus alrededores son sin duda el otoño, la primavera y el invierno, estación ésta que tiene sol asegurado la mitad de sus días. Hay además dos eventos cruciales en la vida de Zafra: el Festival de la Luna el Fuego, que se celebra a mediados-últimos de junio, donde se recrea en la villa el ambiente en torno a los siglos XIV y XV y donde hay muestras de teatro, gastronomía, etc. Y el otro acontecimiento característico de Zafra es su Feria de Ganado, que con más de 500 años está incorporada ya a la genética de la ciudad: recordemos que la Vía de La Plata ha sido, entre otras muchas cosas, una Cañada Real de primer orden y que el sur de Extremadura ha cobijado -y lo sigue haciendo- a miles de cabezas de ganado los meses más fríos del año. La ganadería –actividad antropológica por excelencia- recorre la columna vertebral de la vida en Zafra. Además, esta Feria de Ganado se une con fiestas locales, y todo transcurre en la segunda mitad de septiembre.

Para quienes gusten de realizar senderismo, Zafra ofrece también interesantes posibilidades por su proximidad, por ejemplo, a la Sierra del Castelar; o puede seguir la Vía de la Plata-Camino de Santiago. Quienes prefieran conocer la zona en coche pueden seguir la Ruta de la Orden de los Templarios, que con una longitud de unos 100 kilómetros recorre las localidades de Burguillos del Cerro, Jerez de los Caballeros y Fregenal de la Sierra. O bien pueden optar por la Ruta del Ducado de Feria yendo hacia La Lapa, recorriendo un paisaje de monte bajo y encinas, que constituyen el mejor hábitat para la cría del cerdo ibérico. Se llega a Salvatierra de Barros, donde encontramos un baluarte defensivo de los Suárez de Figueroa, además de un casco rico en callejuelas y talleres alfareros. Se aborda después La Parra y, a continuación, Feria -de donde parte el núcleo de los Suárez de Figueroa- cuyo casco urbano está declarado de Interés Histórico–Artístico.

Por las tierras de Zafra, en fin, ha pasado viajeros tan diferentes como los pastores trashumantes, tratantes de ganado, caballeros Templarios, congregaciones religiosas, casas nobiliarias, mercaderes… Y hoy en día, turistas, que somos otro tipo de viajeros movidos por intereses tan atractivos como la historia, la cultura o la gastronomía. Y un mucho de todo esto es lo que ofrece Zafra y su Parador: el Castillo-Palacio Duques de Feria.

Más información:

www.parador.es/es/parador-de-zafra
Plaza Corazón de María, 7
Teléfono: +34 924554540
zafra@parador.es

Turismo Zafra

www.turismodezafra.blogspot.com